El beatboxer coruñés Dorke charla con GN y desgrana algunas de las claves de una técnica fundamental

GN: ¿Qué es exactamente el beatbox?

DK: El beatbox es imitar melodías o ritmos utilizando la cavidad bucal, labios, dientes, lengua, mofletes, cuerdas vocales, el aire de tus pulmones… para reproducir, lo más parecido posible, cualquier tipo de sonido musical.

 

GN: ¿Qué relación hay entre el beatbox y el freestyle?

DK: La relación entre ambas disciplinas es básica. En la época de los 70-80, cuando se dieron los primeros pasos del beatbox, no había dinero en los barrios marginales de ciudades como New York (cuna del hip hop) para comprar reproductores de música o altavoces (que, además, costaba llevarlos por su gran peso). Como solución, se empezó a echar mano del beatbox tanto para letras de canciones como para hacer freestyle y su popularidad fue creciendo de manera vertiginosa.

 

GN: ¿Crees que el beatbox tiene la presencia que se merece en el panorama?

DK: Para mí, no tiene la presencia que se merece. Básicamente porque fue algo clave para el desarrollo de la cultura hip hop durante los 80, los 90 y los 2000, pero ahora parece que se ha dejado un poco de lado. Muchos artistas se dieron a conocer gracias al beatbox y un ejemplo lo tenemos en la famosa película de Eminem “8 Millas”, en la que, gracias al compañero de su grupo que hace beatbox, Eminem puede rapear en la fábrica en la que trabaja delante de mucha gente. En resumen, el beatbox no era algo totalmente imprescindible para el rap, pero sí de gran ayuda.

 

Entiendo que la tecnología avanza y que cada vez se consiguen sonidos artificiales que se asemejan más a la realidad, pero algo que te solo te puede ofrecer el beatbox es el factor humano, tanto para lo malo (fallar en algún momento), como para lo bueno (adaptarse a cualquier circunstancia, al igual que se adaptan los raperos). No obstante, a esta técnica aún le queda mucho camino por recorrer. Hay campeonatos de beatbox vistos por 500 o 600 personas, pero en unas batallas de gallos hay mucha más gente.

 

GN: ¿Cómo lo descubriste?

DK: Yo descubrí el beatbox gracias a mi primo Aldán y a Colow, un rapero coruñés. Era pequeño y vi a los dos en casa de mi tía rapeando y haciendo beatbox (cosillas simples) y me metí ahí con toda la ilusión y diciendo “¡Yo también quiero hacerlo!”. Más tarde, por mi propia cuenta, me tiré un tiempo haciendo bombo, caja y platillo, descubriendo sonidos nuevos, empezando a interesarme más, investigando y así hasta el día de hoy, que ya sé mucho más que antes. Aunque sé que me queda mucho por aprender, estoy muy orgulloso de mi nivel actual.

 

GN: ¿Recuerdas tu primera batalla haciendo beatbox?

DK: Mi primera batalla haciendo beatbox fue en Street Rap Coruña y fue un poco penosa jajaja por aquel entonces, yo ponía un beatbox bastante simple a los chavales de Arteixo, la zona en la que me crie. Hasta que un día, en las mencionadas Street Rap Coruña, se quedaron sin batería en el altavoz y me dijeron “Eh, Dorke, métete”. Yo estaba cagado, rodeado de gente y tuve varias trabadas por nervios, aunque supe solucionarlo y todo transcurrió con mediana normalidad.

 

GN: ¿Tienes sueños u objetivos por cumplir como beatboxer?

DK: No es que tenga sueños u objetivos concretos. Me gustaría tener una loop station para hacer ritmos en bucle y modificarlos en graves, agudos, vibrations, tonalidades… pero no es que me quiera dedicar al beatbox al cien por cien en el ámbito del freestyle. Al fin y al cabo, hacer beatbox bien el ámbito de batallas implica ser conocido y yo soy una persona que va mucho a su rollo y no me gusta la presión.

 

Es cierto que me gustaría ir a eventos como invitado, pero con que me cubran los gastos del viaje ya estaría feliz. No me conoce nadie y tampoco pretendo que eso cambie, me apasiona el beatbox y me gusta tirar por algo diferente dentro del mundo del freestyle. Hoy en día tampoco encuentras a mucha gente haciendo lo que yo hago. Que tampoco es que me considere buenísimo, pero ni mucho menos malo. A nivel nacional, la figura de beatboxer no está muy vista, y eso en parte me motiva para seguir mejorando.